Greenpeace actúa contra las bombas de racimo
Alrededor de treinta activistas de Greenpeace han entrado esta mañana a las instalaciones de la empresa armamentística Expal (Explosivos Alaveses) para denunciar a los fabricantes de bombas de racimo y reclamarles su prohibición.
Los activistas han accedido al vestíbulo y han depositado en el suelo siluetas de cartón de personas mutiladas y prótesis de brazos y piernas que simbolizan a todos los que han resultado mutilados, heridos o muertos por una bomba de racimo.
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